Mostrando entradas con la etiqueta Mensuario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mensuario. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de marzo de 2014

19 meses... ¿"ya" o "recién"?

Me encontré con Gaby en una esquina cualquiera de Buenos Aires. Alegrón. Abrazo y charla.
Nombrar a Delia se dio naturalmente.
 Sonrisas al recordarla.
 "Ya pronto van a hacer dos años, ¿no?", preguntó como al descuido.
Y yo me quedé con la mirada fija en el biés de tu mortaja. Acomodé esa estúpida arruguita y fui con mis dedos hasta tu cara, helada. Reparé en tu gesto y se me antojó enojado. Convulsión de llanto sobrevino y me incliné para besarte la frente, tan amada.
"¡Stella!", la voz de Gaby me llegó como desde el fondo de un túnel herrumbroso.
La luz de sus ojitos me devolvió un poco de presente.
"Sí, sí, pronto", dije improvisando un poco de cordura. "En agosto. Justo mañana (por hoy) harán recién 19 meses", balbucee confundida.
Me abrazó creo que entendiendo y me dio un beso en la mejilla con intención de secarla, también creo.
Giró sobre sus pies y se fue rápido. Su espalda acongojada conmovió un poco más a mi alma lastimada.
Miré a mi alrededor y entendí que estaba en esa esquina cualquiera.
Diecinueve meses. ¿"YA" o "RECIÉN"?, me pregunté antes de retomar lo cotidiano.


(13 de marzo, 2014)

domingo, 12 de enero de 2014

Ilimitado tiempo... 17 meses


A punta de penas una va ordenando la tristeza. Y duele. Sigue doliendo como si las noches no se hubieran sucedido en insomnios y pesadillas. El tiempo no es aún el aliado prometido y sigue siendo todavía un amargo enemigo. Difícil es darle a la ausencia un lugar definitivo. Imposible, diría. La ausencia se vuelve piel en mi piel y descansa vital en mi costado. Y es arrobo constante.
Trece de enero... Diecisiete meses. Ilimitados. Neurálgicos.

viernes, 13 de diciembre de 2013

16 meses


"El tiempo todo lo cura", dicen.
El tiempo... todo locura.
 El tiempo todo...: locura.
 Digo yo.

16 meses de desconcierto. De absoluto desconcierto.
En este diciembre de fuego, que achicharra el alma...

miércoles, 13 de noviembre de 2013

15 meses sin Delia.

Por ahora el tiempo es sólo esta distancia que separa mis recuerdos de este presente tan absurdo.
El tiempo.
Cuánto es el tiempo.
Todo parece.
Parece acomodarse pero no.
Proyecto pero no.
Hago pero no.
Río pero no.
15 meses.

martes, 15 de octubre de 2013

14 meses



13 de octubre. 2013.
14 meses.
Voy aprendiendo a callar, a no decir, a fundirme con el silencio de la noche más oscura.
Voy aprendiendo. A morder los labios. A ajustar el alma desbocada. 
Pero no crean que algo ha cambiado.
 Todo está igual.
Sólo que callo.

miércoles, 12 de junio de 2013

Sin edad (10 meses)


Sin edad.
Así ando... sin edad.
Así he quedado... sin edad.
Como antes. Como hace un milenio. Un minuto.
Ayer, con la muerte de mi padre quedé grande siendo niña...
Hoy quedé niña siendo grande.
La muerte a destiempo me deja sin edad.
Mi padre... tan joven. Dejándome sola. Adolescente adulta, envejecida.
Mi hermana... tan necesaria. Dejándome sola. Adultamente niña, desprotegida.
Así me siento. Sin edad. Como antes. Como ayer. Como hace un rato.
En esa grieta de edades a destiempo voy cayendo. Atravesar quisiera la edad que tengo. Y quedarme.
Pero adolezco. Y no puedo.
Chiquita me siento, apenas niña. Buscando ávida esa mirada concentrada de amor que me alivie el miedo que me da la noche. Endeble púber me siento, buscando su palabra que explique el desconsuelo. Adolescente ilusa me siento, buscando ansiosa su mano solidaria para cruzar la calle que me lleve a la adultez. Absurda y sola me siento. Aún estando acompañada. Patética en mi herida recién inaugurada, me siento. Vetusta y doncella. Matusalénica y manceba.
Sin edad, me siento.
Caminando a tientas en una oscuridad que no invita pero deglute.
Sin edad. Sin brújula. Barrilete sin cola, me siento.
Estirando la mano desde esa grieta en desesperado gesto estéril por sentirme otra vez en su regazo. Hermana inmensa que trasmutó en madre, en amiga, en cómplice. En compañera.
Es que el dolor a destiempo no tiene edad. O, mejor, al destiempo del dolor no hay edad que lo soporte.
De a ratos, muchos, esta edad sin edad que me taladra se me vuelve intolerable.
En otros, menos, sólo la extraño.

13 de junio. A 10 meses...

lunes, 12 de noviembre de 2012

3 meses sin Delia


delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA 

Así me despierto cada mañana desde hace tres meses... con una voz que desde algún rincón desconocido reitera eso en ritmo de mantra, en tiempo de dolor, en melodía de tristeza, en son de alarido, en pulso de penita, en compás de lamento... Puede sonar exagerado o demasía, pero es así. Cada mañana me despierto, entre sollozo y suspiro, repintiendo ese arrullo entre desesperante y esperanzador... Esperanzador de que todo haya sido una patética pesadilla. Pero no. No. Y así empieza cada día... y me miro al espejo y pienso en Delia y salgo a la calle y veo a Delia y entro a laburar y espero a Delia y estudio y necesito a Delia y miro el jacarandá florecido y está Delia y voy al cine y comparto con Delia y estreno espectáculo y la veo entre el público y voy a cenar y pido su comida favorita y levanto una copa de vino y brindo por ella, brindo con ella, y pienso en mi infancia y husmeo su abrazo y leo una novela y busco su palabra y miro el cielo y siento su ausencia y pienso en mi madre y tropiezo con Delia y pienso en mi padre y Delia me acompaña y agarro el teléfono y pienso en llamarla y entro en el facebook y busco su muro y miro sus fotos y lloro en silencio y leo los diarios y recuerdo su compromiso y sonrío y acaricio a Delia y nace Julia y convoco a Delia y así... en cada cosa que hago, que escucho, que digo, que pienso, que siento, que observo está Delia sin estar... sin estar... Así... desde hace tres meses... cada día, cada hora... y pienso el futuro y me aterra sin ella... 
¿Cómo dicen? ¿Que la deje ir? Ya se fue... no necesité dejarla ir para que se vaya... se fue sin que yo la dejara irse... 
¿Cómo dicen? ¿Que siga adelante? Sigo... no sé cómo ni sé con qué fuerzas, pero sigo adelante... 
¿Cómo dicen? ¿Que ella está para siempre adentro mío? Sí... lo sé, lo sé... desesperadamente lo sé... irreversiblemente lo sé... insoportablemente lo sé... 
Si es por eso que cada mañana, desde hace tres meses, me despierta un susurro que desgarradoramente vuelve a repetirme: 

 ...delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia Delia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DElia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELia DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIa DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA DELIA... 

y así empieza un nuevo día.