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viernes, 19 de mayo de 2017

Seguir girando en el bello planeta, siempre

Y una noche, de repente, sin previo aviso, llega un mail y Delia sigue girando en el bello planeta...


"Ayer noche divagando, buscando músicas, nombres, caras, afectos de antes, o de siempre Junóus, encontré un blog tuyo y después otro y enfín... leí, leí y te re-reconocí intensa tal como te sabía... Páaah... y abrazo, alabo, temo, corazoneo, envidio (y unos cuantos verbos más) eso de vos... sobre todo: Abrazo.
Pasado el piropeaje lo que quería decirte es que guardo un poema de tu hermana (que puede que tengas o no... y ante la duda..), poema que me dio una noche que fuimos a tu casa y sin poder musicalizarlo nesos tiempos (deuda mía) archivadísimo quedó.
Hace un tiempo (¿años, 5, 10, 22...?) revisando carpetas lo encontré y lo escribí (recordando a ambas endemientras) acá en mi vieja agenda (2 tapas, hojas de papel, nada virtual) para tenerlo más cerca y palpable a futuro.
Y tá, anoche pensé que en caso de que no, debías tenerlo :

HAY PALABRAS
QUE AMAMOS LOS POETAS:
LA VOZ RESURRECIÓN,
LIBERTAD Y COMETA.
EL GIRO DEL DOLOR
QUE YA SE ANUNCIA
EN LA ANGUSTIOSA IMAGEN
DEL ABISMO,
Y EN LA INAUDIBLE FÉ
QUE A VECES LLAMA.

EL BRILLO DEL SONIDO
DE LA PALABRA LUZ
LA MÁGICA VOZ:  LUNA
Y EL SILENCIO SEVERO
QUE EN LA MUERTE
INEXPLICA LA  R.

HAY PALABRAS QUE AMAMOS
LOS POETAS:
DUDAR, AMAR, PAZ.
Y EN UNA
POSIBLEMENTE,
LAS OTRAS SE CONTENGAN,
AMADA POR PALABRA,
POR HECHO
Y PERMANENCIA.

AMADA CICATRIZ
QUE AL FINAL TERMINA
CON EL DOLOR RABIOSO
DE LA HERIDA
AMADA AUNQUE NOS CUESTE.

AMAMOS LOS POETAS
A LA VIDA.                      Delia Matute



Listo. Quiero creer que lo copié en su momento (puntuación, forma) tal como lo escribió Delia; de no ser así Mil Perdones... también quisiera saber en cuál de las carpetas de mi estudio estará el original enjín... lo importante hoy es esta copia que puedo acercarte.
Cuando puedas, me gustaría saber que te llegó.

Encontré esta dirección tuya en uno de los blogs, ojalá y sirva. (ojalá y ande... como decimo' nel pago)
Flor de Abrazo.
Daniel"


(GRACIAS, DANIEL RUSSO)

jueves, 10 de marzo de 2016

MAESTRO - Dedicado a Alfredo Zitarrosa

PARA NAHUEL
Que acompañó su canto
con guitarras,
y su final con lágrimas.

MAESTRO

"De golpe no estás
nada más sucedió"
(A. Zitarrosa)

Hoy anduvo su muerte entre nosotros...
Sitiándonos el corazón con su soberbia,
emborrachándonos de un solo trago amargo,
un agrio y largo trago, doloroso y violento.

Hoy anduvo su muerte entre nosotros,
y vimos que era cierto lo que Ud. decía:
"Hago falta, yo siento que la vida
se agita nerviosa si no comparezco"

Hay un vacío en la fila para siempre,
penoso desamparo, desde hoy, definitivo.

Hoy anduvo su muerte entre nosotros...,
ya dueña de su aliento y de sus alas,
de su terrosa gravedad, la sombra de su ceño,
ya dueña, indiscutible, de su presencia altiva.

Hoy anduvo su muerte entre nosotros...
creciendo conforma de noticia...
Nos encontró esperando su mañana,
su inevitable senda, ese futuro. 
Nos encontró entrañablemente unidos:
nuestro dolor, su vida, la insurgencia,
el pasado brutal, este presente,
su permanencia, el llanto, la nostalgia.

Nos encontró inclinados en su ausencia,
mirándolo mirarnos para siempre,
confrontando su ejemplo inclaudicable,
la fuerza de su influencia, su prestancia,
su irritación, su acento inconfundible,
su resumir la realidad en su canto,
su canto fraternal, su halo...

Hoy anduvo su muerte entre nosotros...
y se alejó frustrada con su carga,
y usted cantaba en boca de un obrero,
tarareaba la vida en un botija,
contradanceaba en átomos de piedra,
ceremonioso y ronco, protestaba
porque a un pasado terco
le crece desde el pie, que usted le calza,
una Revolución, su espera,
que viene demorada. 
María Delia Matute
17/1/89


(Aporte de Nahuel Porcel de Peralta, a quien está dedicado el homenaje). 


lunes, 19 de octubre de 2015



Al poco tiempo de irme a vivir sola puse en un vaso con agua una semilla de una palta que me había alimentado una solitaria noche de mi primera casa, un monoambiente que apenas podía pagar con mi magro sueldo de secretaria...
A los pocos días la semilla largó su raíz y luego fue un amoroso viaje biológico ver crecer ese brote verde e ir convirtiéndose en un arbolito perfecto en sus proporciones y verdes. Muchas veces tuve la sensación de que si me quedaba mirándolo fijamente durante algunas horas podía ver su crecimiento.
Del vasito pasó a un frasco, del frasco a un florero, de allí a una maceta y ya no se pudo más porque el monoambiente era muy monoambiente.
El amigo de un amigo tenía un enorme patio en las afueras de Capital y allí fuimos a trasplantar a mi compañero verde. Fue toda una emoción esa ceremonia que coronamos con gran asadito y brindis. Volví a regarlo varias veces durante algunos años y lo ví convertirse en gran árbol que daba frutos.

Algunos años más tarde la vida me premió con el premio más premio de todos los premios. La dimensión exacta y perfecta del amor vino a mi vida llamándose Lautaro, y me convertí en madre. ¿Hay palabras para definir ese júbilo? Debe haberlas pero esa es tarea de escritores. Solo puedo decir que ya nada fue igual, que todo tuvo, tiene y tendrá color, olor y sabor a maternidad. Mis logros son los suyos, sus logros son mi orgullo. Lo vi nacer, lo vi crecer, lo vi volar... Lo veo hoy, hombre, plantado en sus convicciones, brillante en sus talentos. Y es la vida para siempre.

Para compensar tanta vida mi libro nace de las entrañas del dolor, de la oscuridad del zarpazo de la muerte. Pero nace, y es vida también. Vida trasmutadora de dolor. Coraje para enfrentar lo inmortal.

Lo inmortal. Un árbol, un hijo, un libro. Ese árbol, ese hijo, ese libro dirán que estuve aquí.

Por eso este hueco que me atraviesa la panza. Por eso esta sensación de inmensidad que me atorbellina. Por eso este abrazo que me acuna. Los espero allí hoy.

viernes, 3 de julio de 2015

seis del seis

Nunca me gustó el invierno. Su cercanía siempre, desde niña, me ha producido una pena honda. Supongo que fue influencia de mi madre que repetía hasta el cansancio que el invierno era tristeza pura.
Sin embargo junio, mes de su comienzo, llegaba en mi vida de antes con sabor a alegria y a festejo. El 6 de junio era el cumpleaños de Delia. 6 del 6. Hasta su fecha tenía poesía. Hubo un cumpleaños que para mi fue pura magia. El 6 del 6 del 66. Yo tenía 6 años y todo eso me parecía un buen presagio para mi hermana. Así de tonta era yo de niña. Y nada ha cambiado demasiado. Ahora ando buscándole señales a la sin razón. Hoy hubiera sido el cumple de Delia. 6 del 6. Y ella hubiera cumplido 66 años. Y la estúpida muerte nos robó esa posibilidad.
Sigo sin entenderlo. Sigo sin aceptarlo. Sigo sin digerirlo. Aunque crean que exagero la pienso cada noche y cada mañana cuando despierto con la sensación de haber llorado y sé que es porque he soñado sin ella. La extraño cada hora y la invoco en cada hecho. Me cuesta el camino sin ella. Me cuesta junio y el invierno es bastante más frío desde temprano aunque se demore. Ya sé que tengo que celebrar haberla tenido y haberme tenido en ella. Pero el 6 del 6 tiene ahora un color tan distinto. Un sabor tan amargo...

martes, 13 de enero de 2015

Caminar con vos



"Te quisiera ver en mis zapatos", "qué harías vos en mis zapatos", "no te deseo que calces mis zapatos" son frases que he escuchado mucho cuando niña. Es una frase con peso en el libro de mi historia. De boca de mi abuela, de boca de mi madre y también de boca de mi hermana...

Delia vuelve cada día desde esta nueva forma eterna de su existencia. Vuelve a cada rato en un recuerdo, en una necesidad, en una Santa Rita que asoma por un balcón, en una imagen del Che desde una remera, en un sabor, en una receta, en una hamaca de una plaza, en una pregunta divertida de un niño, en la ansiedad de una mirada adolescente, en un árbol añejo, en una nube con forma. Vuelve. Todo el tiempo vuelve. Anoche volvió en tres pares de zapatos que la acompañaron en el recorrido de sus últimos años, de sus últimos días. Delia y yo calzábamos lo mismo: 34/35 según la horma. "Piecitos de princesa tienen estas dos", solía decir mi madre.

Los zapatos de Delia. El mejor regalo que Papá Noel podía hacerme en esta Navidad 2014, en los umbrales mismos del 2015, cuando pareciera que reír con ganas ha vuelto a ser posible. Reír con ganas y convocarla en el brindis con un poco de serenidad. Sus zapatos. Los he extrañado, los he deseado, los he necesitado. Los extraño, los deseo, los necesito. Los tengo. Los miro , los toco, los huelo, los atesoro. La encuentro en ese olor extraño de lo que no se usa hace tiempo. Los calzo. Mis pies se acomodan en ellos como si fueran míos... "No quisiera estar en tus zapatos, hermana", me digo. Pero estar en ellos es hoy el nombre de un consuelo.



Gracias Marina, Magdi y Meli.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Amistad

"Cuando digo "amistad" hablo de sentimientos, de ternuras, alegrías, ese afecto sin más interés que el de permanecer cerca y darse amor. Relaciones amistosas con hijxs (en mi caso, hijas), vecinos, parientes, compas... haya o no lazos de sangre, el placer de conocerse, comprenderse, estimularse y disfrutarse en los encuentros."(María Delia Matute, 6-6-11)

miércoles, 13 de agosto de 2014

Salto y vuelo. Es el tiempo, dicen.


Durante los últimos días, he tenido un sueño recurrente. Atravieso situaciones de parto y es Delia mi partera. Me toca la panza, me besa la frente, me acaricia los ojos, me alivia el dolor. A veces nacen pájaros. Otras nacen serpientes y todo es pesadilla. Pero Delia siempre sonríe y me dice "va a llegar, va a llegar, va a llegar". Su voz suena nítida, susurrante me habla siempre cerca de la oreja.
Hoy a la madrugada, en ese sueño recurrente, yo me paría a mi misma. Y Delia me alzaba en andas y bailaba. Reía. A carcajadas reía.
Y yo, la que había parido, reía con ella.
Y yo, la que había nacido, berreaba en sus brazos.
Delia me miraba y reía. No hablaba, pero yo en el sueño sabía que me decía "llegó, llegó, llegó". Lo sabía por esas cosas que en los sueños se saben porque sí.
Me desperté entre llantos y sonrisas.
Las sensaciones de lo onírico habitaban la corporalidad de mi existencia.
Dos años, dicen los que saben. Dos años es el tiempo, dicen los que saben.
He parido pájaros, serpientes y demonios.
He parido sinsabores y sonrisas.
He parido muerte y vida.
En cada uno de esos partos ella me ha asistido. Antes y ahora. Como antes, como siempre.
Es el tiempo, dicen. Dos años, dicen.
Salto entonces desde el útero mismo del dolor y emprendo un vuelo de bautismo.
Es el tiempo, dicen.
Si he podido hasta ahora es que se puede.
Seguiré pariendo. Incomprensible. Inentendible.
Dos años.
Es el tiempo, dicen.
¿Cuál tiempo?, me pregunto.
Y Delia me responde, alzándome en andas.
Y yo recién parida y pariéndome a mí misma, no entiendo. Pero salto. Y vuelo.

(13 de agosto, a dos años exactos de su ausencia. Que es el tiempo del duelo, dicen).


martes, 5 de agosto de 2014

Para siempre domingo

Aquel 5 de agosto fue un domingo. Helado domingo. Lluvioso domingo. Un domingo más domingo que todos los domingos de la vida. Promediando la tarde, la noticia de la muerte de la Gran Chabela le ponía un poco más de frío a la cosa. A las 17.26 de ese domingo, Delia escribió sobre su tristeza por la muerte de la cantora, escribió "hay días malos", escribió sobre sus ganas de habernos visto pero el frío y la lluvia y el desgano, escribió sobre el domingo y escribió "luego veré de volver por aquí"... Un par de horas después la llamé por teléfono y hablamos largo. Nos contamos las ganas de vernos pero las no ganas de salir a la calle, nos chismeamos de la familia, nos preocupamos por el país, nos entristecimos por Chabela, nos enrabiamos por Lanata, nos conmovimos por Víctor Hugo. Aquella semana el periodista traidor había escrachado a nuestro querido periodista con un impensado vínculo con la dictadura uruguaya. Esa noche "Bajada de línea" prometía ser un programa de culto. "Bueno, lo vemos y luego lo comentamos", dijo una. "Dale, si no hablamos después del programa hablamos mañana", dijo la otra. "Eso. Y esta semana nos vemos o nos vemos". "Claro que sí. Te quiero." "Y yo a vos". Puedo escucharnos. En el primer corte del programa, que efectivamente era una joya de apoyos al lado victorhugo de la vida, me paré a llevar los platos de la cena a la cocina. Sonó mi celular y algo me dijo que algo no andaba bien. Escarcha. El domingo se detuvo en domingo para siempre. Los nueve días que siguieron fueron, simplemente, la última ayuda que nos ofreció en su solidaria vida. Ir adecuandonos a lo irreversible. Ir mirándonos en el desolado espejo de la ausencia.
El 5 de agosto se congeló en domingo para siempre.
Y sí... "Hay días malos"

miércoles, 25 de junio de 2014

a 36 años de aquella final


El 25 de junio de 1978 mi sobrina Marina, la primer hija de mi hermana, cumplía 3 años. Era domingo y hacía mucho frío. Nos juntamos en casa de Delia a festejar el cumple de la pequeña y, obvio, a mirar la final del Mundial de Fútbol.
Aquel Mundial… Aquel Mundial…
Todos los que estábamos ahí lo criticábamos pero también todos gritamos los goles argentinos. Y también todos salimos a la 9 de julio, con distintas sensaciones, a festejar. Delia y el que era su marido, el padre de sus tres hijas, estaban muy conmovidos con la multitud. Se miraban extrañados y cómplices. Cuando fuimos acercándonos al Obelisco mi sobrinita se asustó y su papá decidió volverse a la casa con ella. Nos quedamos Delia y yo… Anduvimos de acá para allá entre emotivas y conmocionadas. En algún momento Delia se puso a llorar y me pidió que fuéramos volviendo. En el camino de regreso me dijo: “vi a dos compañeros… están vivos…” La abracé. Nos abrazamos. Estuvimos largo rato abrazadas en una esquina. Ella lloraba y yo también. Ella sabía por qué y yo no tanto… Años más tarde me dijo: “aquel día sentí que los genocidas se habían equivocado… que en su soberbia maléfica nos dejaron salir a la calle y vernos las caras, volver a vernos las caras y mínimamente saber quiénes todavía resistíamos”…

Delia… la extraño siempre mucho. A veces más.

martes, 6 de mayo de 2014

De sueños y recuerdos

Tuve un sueño.
Soñé con Delia. Ella era una niña y tenía un bebé en brazos. El bebé era yo. Por esas cosa extrañas de los sueños, yo (la de ahora) también estaba en ahí y las miraba. Era claro que yo era un bebé pesado para el menudo cuerpo de Delia, pero ella reía e intentaba bailar conmigo en upa. Me daba besos (a mí, bebé); y yo, la de ahora, los sentía en esta Stella dolorida de hoy. En el sueño yo sabía. Y no. La de hoy sabía, la bebé disfrutaba. Desperté muy conmovida y sintiendo el calorcito de su cuerpo en el mío. Cuando terminé de despertarme me di cuenta de que no tuve un sueño.
Tuve un recuerdo.

(Stella  / 6-5-2014)

domingo, 13 de abril de 2014

20 meses, tiempo sin tiempo

Este tiempo sin tiempo que recorro atraviesa mi alma entumecida, ahora alma incompleta por doliente, que no encuentra consuelo ni socorro. Un vacío colmado de presencia me debate entre risas y pesares, pero impone su ausencia en alarido mientras la vida avanza, tenaz y endurecida.
No tengo recuerdos más que mis recuerdos y a ellos me aferro dolida y obstinada.
Visito algunos bares, releo algunos libros y cada noche va mi mano por debajo de la almohada. Sueño que sueño y que la encuentro y que me sana de nuevo su palabra. Pero despierto siempre entre sollozos, con el alba tercamente atormentada.
Sola de una soledad desconocida, quiero que vuelva y que me abrace. La convoco cada hora, cada día la pienso, cada domingo repudio ese domingo, el del zarpazo brutal definitivo. Y cada 13 calendario me encuentra acá, desde hace 20 meses, escribiendo, en vano intento de detener el tiempo.
Este tiempo sin tiempo que recorro. Y que atraviesa mi alma entumecida.


 13 de abril, a 20 meses.

jueves, 13 de marzo de 2014

19 meses... ¿"ya" o "recién"?

Me encontré con Gaby en una esquina cualquiera de Buenos Aires. Alegrón. Abrazo y charla.
Nombrar a Delia se dio naturalmente.
 Sonrisas al recordarla.
 "Ya pronto van a hacer dos años, ¿no?", preguntó como al descuido.
Y yo me quedé con la mirada fija en el biés de tu mortaja. Acomodé esa estúpida arruguita y fui con mis dedos hasta tu cara, helada. Reparé en tu gesto y se me antojó enojado. Convulsión de llanto sobrevino y me incliné para besarte la frente, tan amada.
"¡Stella!", la voz de Gaby me llegó como desde el fondo de un túnel herrumbroso.
La luz de sus ojitos me devolvió un poco de presente.
"Sí, sí, pronto", dije improvisando un poco de cordura. "En agosto. Justo mañana (por hoy) harán recién 19 meses", balbucee confundida.
Me abrazó creo que entendiendo y me dio un beso en la mejilla con intención de secarla, también creo.
Giró sobre sus pies y se fue rápido. Su espalda acongojada conmovió un poco más a mi alma lastimada.
Miré a mi alrededor y entendí que estaba en esa esquina cualquiera.
Diecinueve meses. ¿"YA" o "RECIÉN"?, me pregunté antes de retomar lo cotidiano.


(13 de marzo, 2014)

martes, 25 de febrero de 2014

18 meses...





Fundido mi corazón en esta explosión salvaje de verde que me rodea, mi alma empieza a entender la comunión de tu sangre en la mía... Desde esa celebración me entrego sin esfuerzo a escribirte en primera persona... Gracias por tu onírica visita... Necesitaba tu abrazo. Lo necesito. El para siempre es mucho tiempo... La absurda cronología dice 18 meses, pero vos y yo bien sabemos que es un minuto y una eternidad.
Te extraño. Y te amo. Siempre.
13 de febrero, 2014. Desde Montaña Encantada.